El gran criminal del siglo

“El cabeza de familia … Nos hemos acostumbrado tanto a admirar o a cortésmente ridiculizar el amable desvelo y la concienzuda concetración del cabeza de familia sobre el bienestar de los suyos, esa su solemne determinacion a hacer la vida fácil a su esposa e hijos, que apenas si reparamos en cómo el devoto paterfamilias, al que nada preocupa más que su seguridad, se transformó bajo la presión de las caóticas condiciones económicas de nuestro tiempo en un aventurero involuntario que, a despecho de toda su diligencia y cuidado, nunca podía estar seguro de lo que la vida traería consigo… Se vio entonces que con claridad que por mor de su pensión, de su seguro de vida o de la seguridad de su esposa e hijos, un hombre ahí estaba listo a sacrificar sus creencias, su honor y su dignidad humana”

Hannah Arendt sobre la Alemania Nazi

Consideraciones sobre la labor y el trabajo

Lo que Marx entendió fue que la labor en sí misma había sufrido un cambio decisivo en el mundo contemporáneo: que ella se había convertido no ùnicamente en la fuente de toda riqueza,y en consecuencia en el origen de todos los valores sociales, sino que todos los hombres, independientemente de su origen de clase, estaban destinados tarde o temprano a convertirse en laborantes y que quienes no pudieran ajustarse a este proceso de labor serían vistos y juzgados por la sociedad como meros parásitos.

La contradicción fundamental de Marx: el trabajo crea al hombre; el trabajo esclaviza al hombre. Y ambas cosas se hiceron verdad: las máquinas dejan libre tanto tiempo, que todos los hombre pudieran estar liberados  del trabajo, si no se hubiera convertido todo en trabajo.

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Sobre la libertad: hay que sostener siempre que la libertad sólo puede darse en la pluralidad, en el espacio que surge entre hombres, en cuantos éstos conviven y actúan entre ellos. Sólo lo acción se halla bajo la categoría de libertad. Todos los intentos de introducir misteriosamente la libertad en el trabajo o en la producción (homo faber) son engañosos; eso desemboca siempre en la “la libertad escondida en la necesdidad” o en artificios semejantes.

Hannah Arendt