La filosofía y el poder

[…] Es verdad que la filosofía es inseparable de una cierta cólera contra su época, pero también que nos garantiza serenidad. Ello no obstante, la filosofía no es un Poder. Las religiones, los Estados, el capitalismo, la ciencia, el derecho, la opinión o la televisión son poderes, pero no la filosofía. La filosofía puede implicar grandes batallas interiores (idealismo– realismo, etc.), pero son batallas irrisorias. Al no ser un Poder, la filosofía no puede librar batallas contra los poderes, pero mantiene, sin embargo, una guerra sin batalla, una guerra de guerrillas contra ellos. Por eso no puede hablar con los poderes, no tiene nada que decirles, nada que comunicar: únicamente mantiene conversaciones o negociaciones. Y, como los poderes no se conforman con ser exteriores, sino que se introducen en cada uno de nosotros, gracias a la filosofía todos nos encontramos constantemente en conversaciones o negociaciones y en guerra de guerrillas con nosotros mismos”. Gilles Deleuze

Kant:trabajador de la filosofía

“Aquellos trabajadores filosóficos modelados según el patrón de Kant y Hegel tienen que establecer y que reducir a fórmulas cualquier gran hecho efectivo de valoraciones-es decir, de anteriores posiciones, creaciones de valor que llegaron a ser dominantes y que durante un tiempo fueron llamadas “verdades”..”

Nietzsche, Más allá del bien y del mal, :165, aforismo 211.

Estudiar a Kant es una de las pruebas para todo “filósofo profesional”.

Nietzsche es una gran tentación a la contingencia y  la incertidumbre :O

¿Que significa vivir?

Vivir quiere decir arrojar lejos de sí constantemente aquello que tiende a morir; vivir quiere decir ser cruel e inexorable con todo lo hay débil y de envejecido en nosotros, y no sólo en nosotros. ¿Sería, entonces, vivir ser despiadado con los agonizantes, los miserables y los viejos?, ¿ser constantemente un asesino? Y, sin embargo, el viejo Moisés dijo: ¡No matarás!

F. Nietzsche

Exilio

Exilio

A Raúl Gustavo Aguirre

Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas,
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar a una sombra.
La sombra no muere.
Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ángeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Alejandra Pizarnik

Nunca puedes saber…

“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores (…)No existe posibilidad alguna de comprobar cuál de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación”.

Milán Kundera

En algún apartado rincón…


“In irgend einem abgelegenen Winkel des in zahllosen Sonnensystemen flimmernd ausgegossenen Weltalls gab es einmal ein Gestirn, auf dem kluge Tiere das Erkennen erfanden. Es war die hochmütigste und verlogenste Minute der “Weltgeschichte”: aber doch nur eine Minute. Nach wenigen Atemzügen der Natur erstarrte das Gestirn, und die klugen Tiere mußten sterben”.

Friedrich Nietzsche

[“En algún apartado rincón del universo centelleante, desparramado en innumerables sistemas solares, hubo una vez un astro en el que animales inteligentes inventaron el conocimiento. Fue el minuto más altanero y falaz de la “Historia Universal”: pero, a fin de cuentas, sólo un minuto.Tras breves respiraciones de la naturaleza, el astro se heló y los animales inteligentes hubieron de perecer.”]

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Consideraciones sobre la labor y el trabajo

Lo que Marx entendió fue que la labor en sí misma había sufrido un cambio decisivo en el mundo contemporáneo: que ella se había convertido no ùnicamente en la fuente de toda riqueza,y en consecuencia en el origen de todos los valores sociales, sino que todos los hombres, independientemente de su origen de clase, estaban destinados tarde o temprano a convertirse en laborantes y que quienes no pudieran ajustarse a este proceso de labor serían vistos y juzgados por la sociedad como meros parásitos.

La contradicción fundamental de Marx: el trabajo crea al hombre; el trabajo esclaviza al hombre. Y ambas cosas se hiceron verdad: las máquinas dejan libre tanto tiempo, que todos los hombre pudieran estar liberados  del trabajo, si no se hubiera convertido todo en trabajo.

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Sobre la libertad: hay que sostener siempre que la libertad sólo puede darse en la pluralidad, en el espacio que surge entre hombres, en cuantos éstos conviven y actúan entre ellos. Sólo lo acción se halla bajo la categoría de libertad. Todos los intentos de introducir misteriosamente la libertad en el trabajo o en la producción (homo faber) son engañosos; eso desemboca siempre en la “la libertad escondida en la necesdidad” o en artificios semejantes.

Hannah Arendt